domingo, 22 de mayo de 2011

Cervecería de Chihuahua



Historia:

300 Años, Chihuahua y su Tradición Cervecera


Vehículos que transportaban la cerveza. Foto: Archivo.
Su producción cambió la vida laboral
El Heraldo de Chihuahua
14 de marzo de 2009

En el año de 1896, la ciudad de Chihuahua tenía apenas 10 mil habitantes, era una población en constante crecimiento, pero las fuentes de empleo no eran muy diversas, por lo que el inicio de operaciones de la Compañía Cervecera de Chihuahua llegó a cambiar por completo la vida laboral. El hecho de que diera empleo directo a 280 personas era trascendente para la vida económica de la localidad, pues con sus 6 millones 700 mil litros anuales de producción se convirtió en la empresa líder en su ramo en el país. 


Por aquella época el estado de Chihuahua era uno de los más ricos y florecientes de la república, sus elementos propios y esta capital había caminado bajo cimientos seguros a la vanguardia de las ciudades industriales del país y logró en poco tiempo que el espíritu de asociación, inteligencia y capitales se reunieran para levantar nuevas industrias y nuevos factores de trabajo que impulsaron el adelanto y progreso que en todo el país no existía. La Compañía Cervecera de Chihuahua, que se encontraba sobre la avenida Juárez, llamaba la atención de todos los visitantes que pasaban por la avenida Juárez. Se hallaba unida con ambas vías férreas por medio de rieles que penetraban hasta sus bodegas y favorecían el gran movimiento de carga que diariamente recibía y despachaba. Para construir esta fábrica de cerveza se tomaron como base los planos de las mejores y más modernas cervecerías de América. Reunía, además del buen gusto, la distribución perfecta de todos sus departamentos y ocupaba diversos edificios en una superficie de 9 mil 500 metros cuadrados.

Los trabajos de la empresa iniciaron el 8 de febrero de 1986, cuando fue constituida con un capital de 250 mil pesos, que fue ejercido casi en su totalidad por capitalistas y banqueros de la localidad, quienes al comprender la importancia del negocio y con la intención de colocarle entre las primeras negociaciones de su clase en el país aumentó su capital primitivo a la cantidad de un millón de pesos. Desde el principio se establecieron sus bodegas para dar una producción de 3 millones de litros al año y debido a lo supremo de sus productos diariamente aumentó, al igual que el gran consumo, por lo que comenzaron a ampliarse y con sus nuevas instalaciones tuvieron la capacidad de elevar su producción a más de 6 millones 700 mil litros anuales. Para dicha instalación se habían contemplado las grandes reformas introducidas en las mejores cervecerías en sus últimos años y no se omitió gasto para que correspondiera a la magnitud del negocio en general. Estos departamentos figuran en primer término entre todas las fábricas del país y en gran parte depende la suprema elaboración de cervezas de su bodega de refrigeración.

En tiempos normales la ocupación de la fábrica era de 280 personas, de las que con excepción del primer cervecero y de dos de sus ayudantes de origen alemán y el mecánico en jefe que era de norteamericano, el resto eran mexicanos nativos de esta ciudad y diferentes partes del estado. La operación de la fábrica era muy funcional, toda vez que la maquinaria que se había adquirido estaba completamente nueva y era de lo más moderno de la época, y se adquiría nuevo equipo a medida que se inventaban nuevos métodos para hacer el producto, es decir, que se compraban todos aquellas máquinas o aparatos perfeccionados, que llegaban directamente de las fábricas. Esta maquinaria daba los resultados más prácticos y esto se podía observar en cada una de las áreas, por lo que logró reunir todos los adelantos del día, así como la limpieza con que se trabajaba, incluso se llegó a colocar como una de las mejores compañías del continente americano.

Tenía una instalación eléctrica vasta y para dar movimiento a todos sus aparatos contaba con cuatro potentes calderas que desarrollaban una fuerza de 550 caballos, además extendió su mercado en todos los estados de la república sin excepción, donde sus productos eran buscados y consumidos por los conocedores; varias veces fue felicitada por su producción y la ponían incluso al nivel de las fábricas europeas de mayor renombre. La fábrica estableció diversas agencias para facilitar sus operaciones mercantiles en algunos estados del país y para atender de mejor manera las zonas del Golfo de México y del Pacífico, hacía sus envíos a Tampico como punto repartidor por vapor para todos los puntos del Golfo y por la Aduana Fronteriza de Juárez, por ferrocarril para internarse por Nogales y surtir los grandes pedidos de las entidades del Pacífico. Al paso de unos años, la industria empezó a tener una serie de problemas para surtirse de botellas, toda vez que la Fábrica de Vidrios y Cristales enfrentaba serios problemas, fundamentalmente porque ya no daba abasto a todas las empresas y era necesaria la aplicación de más adelantos tecnológicos.

En ese sentido los empresarios del ramo en Monterrey empezaron a buscar soluciones para poder fabricar en aquella ciudad botellas de buena calidad, pero ellos no eran los únicos que buscaban dar solución a dicho problema, pues la Cervecería Chihuahua (cuyos accionistas incluían a Juan Terrazas, John Brittingham y Enrique Creel), competidora en el mercado cervecero de la región norte del país con la Cervecería Cuauhtémoc, investigaron la forma de producir botellas y prescindir del soplado manual. Para 1904, tanto el grupo de Chihuahua como el de Cuauhtémoc buscaban maquinarias que produjeran botellas de vidrio de forma automática. Sin embargo, a nivel internacional fue hasta 1903 que la nueva tecnología fue patentada por el señor Owens en Estados Unidos. Dicho invento no fue comercializado por Owens, sino por la Toledo Glass Company, que a su vez estableció convenios con la Owens Bottle Machine Company y la Kent Machine Company para la fabricación de la maquinaria; estas compañías fueron las responsables de establecer un sistema de licencias tanto a nivel nacional como internacional.

Tanto John Brittingham como Isaac Garza visitaron la Toledo Glass Company para adquirir la patente Owens, pero Brittingham contó con mejor información, toda vez que el director técnico de la Fábrica de Glicerina de la Laguna (de la cual Brittingham era un importante accionista). Arthur E. Fowle era primo de uno de los altos directivos de la Toledo Glass Company, así para 1905, Brittingham en sociedad con Juan Terrazas, Arthur E. Fowle y Francisco Belden había adquirido el contrato de explotación de la patente Owens para México por 20 años. Los regiomontanos que habían llegado días después a la Toledo, en EU, quedaron momentáneamente fuera de la jugada. En ese mismo año, Brittingham decidió comercializar la patente de la Owens en México, para lo que entabló conversaciones con el grupo Cuauhtémoc, éstas no fueron fructíferas, por lo que Brittingham buscó otros compradores como la Cervecería Toluca y México, sin obtener resultados. Tardaron cuatro años para que finalmente los grupos Chihuahua y Cuauhtémoc llegaran a un acuerdo, el grupo de Brittingham entregaba la patente valuada en 400 mil pesos y el grupo de Isaac Garza aportaba los activos de la ya disuelta Fábrica de Vidrios y Cristales, SA, lo que dio origen el 9 de diciembre de 1909 a la Vidriera Monterrey, SA, que entraría en operaciones hasta 1912.

El grupo regiomontano, junto con el grupo de Chihuahua, dio inicio a la empresa que ahora se conoce como Vitro y que tanto en 1980 como en 1999 se posicionaba (en términos de ventas) en el lugar 16 a nivel nacional en México. Algunas cerveceras como la Chihuahua y la Cuauhtémoc se vieron envueltas en procesos se incautación por parte de los revolucionarios, por quienes si bien las fábricas no fueron destruidas, éstas sufrieron de cierto deterioro y los inventarios desaparecieron una vez que las empresas fueron devueltas a sus dueños. No obstante los problemas que trajo consigo la Revolución, para fi nes de la década de los veinte la industria cervecera era considerada por algunos como la segunda en importancia en el país, además aproximadamente el 5% de la fuerza laboral de aquellos años trabajaba en dicha industria y para 1925, alrededor del 27%.

Fuente oficial: CONACULTA, INAH, Heraldo de Chihuahua.
Imágenes: Fototeca INAH y Heraldo de Chihuahua.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta muy padre no conocía esta historia....

Anónimo dijo...

EXCELENTE TODA LA INFORMACIÓN!!!

Anónimo dijo...

Interesante articulo, seria interesante ver algun articulo de cuando esta fabrica se convirtio en aquel hermoso parque Cruz Blanca de la decada de los 70's, donde recuerdo dias de mi infancia visitando dicho parque con mis papas en el que habia un zoologico y divertidos juegos infantiles.

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